Callaran las manos
Verle pasar cada día,
caminando por la calle;
que la conciencia se calle,
en silencio la alegría.
La alegría provocada,
por el andar tan sinuoso,
de su cuerpo voluptuoso
al nacer cada alborada.
Cada alborada que nace,
trae la nueva esperanza;
de tomarse más confianza,
y con las manos la enlace.
Las manos están inquietas,
impacientes por palparle;
con dedos acariciarle,
tímidas se quedan quietas.
Las manos están ancianas,
y ya no serán fecundas;
en intimidades profundas
guardarán todas sus ganas.

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