Pasan las nubes lejanas
en carreteras de vientos,
para contar viejos cuentos
a cumbres cordilleranas.
Cuentos de amores marinos,
de aventuras asombrosas
en las playas arenosas;
donde forjaba destinos.
Por dos almas tan gemelas:
era del mar, una estrella
y la otra del cielo, bella;
con sus vidas paralelas.
Y nunca se encontrarían,
porque de esas dos estrellas;
que aún tengo en mi sus huellas
yo, sin saberlo existían.
Amarlas fue mi destino,
pero ambas inalcanzables;
por amores incansables
de un viejo andino y marino.
