jueves, 12 de septiembre de 2019


Esperanza

Ya sopla el viento del norte,
las nubes vienen trayendo;
el triste sol se está yendo,
y no hay nadie que le importe.

El día se vuelve frío,
al pasar las lentas horas;
se vuelven abrumadoras,
si no estás al lado mío.

Las olas traen nostalgia,
del amor que por ti siento;
cabalgando sobre el viento,
voy soportando la mialgia.

Este dolor se soporta,
en la esperanza divina
de volver a tierra andina;
que al corazón reconforta.

Viviré con toda calma
al saber que está cercana,
cuando dejé mi alpatana.
¡Se me reconforta el alma!



Ave arcoiris

Era un ave de múltiples colores,
volando por el jardín colorido;
batiendo las alas comprometido,
sobrevolando flores con amores.

La pequeña y dinámica avecilla,
volando de flor en flor sin descanso;
en el viento va buscando un remanso,
para posarse en la flor amarilla.

Esa flor que a su corazón cautivo,
dejándolo de ella enamorado;
volando sin descansar muy afanado,
vuela para buscarla compulsivo.

En vuelo, encuentra una flor extraña:
pétalos suaves aterciopelados,
que llaman a los amores alados;
solitaria, vive como ermitaña.

Esperando con divina paciencia
el rasante vuelo de alado arcoiris,
sobre la fragancia del casiopiris;
para alegrar solitaria existencia.

Callaran las manos

Verle pasar cada día,
caminando por la calle;
que la conciencia se calle,
en silencio la alegría.

La alegría provocada,
por el andar tan sinuoso,
de su cuerpo voluptuoso
al nacer cada alborada.

Cada alborada que nace,
trae la nueva esperanza;
de tomarse más confianza,
y con las manos la enlace.

Las manos están inquietas,
impacientes por palparle;
con dedos acariciarle,
tímidas se quedan quietas.

Las manos están ancianas,
y ya no serán fecundas;
en intimidades profundas
guardarán todas sus ganas.


Pasando el día

Un  zorzal en la ventana
está saludando al día,
amanecer de alegría
sin tristeza cotidiana.

La tristeza cotidiana
cubre al sol del mediodía,
será vida en agonía
tejiendo su filigrana.

Tejiendo su filigrana,
faenas abrumadoras;
mientras pasan lentas horas,
para cualquier artesana.

Para cualquier artesana
que pasando todo el día,
produciendo artesanía;
el tiempo la deshumana.

El tiempola deshumana
mientras amasa la arcilla,
sentada horas en su silla
pero sin ser holgazana.

martes, 22 de enero de 2019

Refugio del corazón enamorado

Nubes blancas cubren el cielo claro,
diversas imágenes van formando;
al corazón lo estarán abrazando
para que olvide el frío desamparo.

El triste corazón enamorado,
buscará su refugio imaginario;
en esas blancas nubes, cual breviario
de rezos para catecumenado.

Pero el espíritu no desalienta
del amor que en lejanía le espera,
entre sus montañas, cual alhajera;
hasta donde vuela su alma sedienta.

La añoranza del amor tan lejano,
será aliciente para la bravura
en la lucha, y con total cordura
volará hasta su querido altozano.

Del viento y olas, soporta el embate;
se convierte en sólida roca dura,
cubre su corazón con armadura;
tal como héroe en un desigual combate.

Las nubes blancas llevaran mensajes
hacia verdes y lejanos valles,
con figuras y nítidos detalles
del combate con bravíos oleajes.

miércoles, 22 de febrero de 2017


GUARDANDO AMOR POR FLOR ANDINA

Un valiente andino estará guardando
en las olas del mar encabritado,
su corazón como hombre acreditado
en esas luchas que estará enfrentando

contra los muchos vientos desatados
y sobre un arbolado mar oscuro,
los que amenazan al amor más puro
nacido entre los campos floreados.

Cabalgando sobre olas indomables,
rememorando las suaves colinas;
parajes de leyendas campesinas
donde nacen valores honorables.

Valores que al espíritu forjaron
durante la mañana de la vida,
preparándolo para la embestida
de las olas que lo bambolearon.

La flor andina queda bien guardada,
protegida de duros avatares
y conservando puros sus cantares,
en corazón marino está bordada.


BUSCANDO LA PAZ ANSIADA

Volando entre pálidos nubarrones,
sometidos a la fuerza de vientos;
huracanes suaves son tus alientos
para seguir con las actuaciones.

Volar entre los vientos tormentosos,
tal como aquel pájaro peregrino
que atrapado en torrente remolino
vuela, ansiando tener los reposos.

Los reposos del humilde guerrero
que se retira a cuarteles de invierno,
para olvidarse de aquel duro infierno;
regresando a tan ansiado alberguero.

Volar devorando largas distancias,
sin desfallecer por esas angustias;
ni cuando las flores se tornan mustias,
porque acabaran las beligerancias.

Obteniendo un futuro compartido,
donde encontrará la paz ansiada,
que la ha buscado de forma abnegada;
para reposar en cálido nido.